BIENVENIDOS AL BLOG DE LITERATURA UNIVERSAL DEL IES JOAQUÍN RODRIGO EN MADRID.

"La eternidad es una rara virtud de la literatura". Adolfo Bioy Casares.







4º ESO LIU

sábado, 28 de enero de 2012

PROMETEO, DE LORD BYRON

Prometeo

I

¡Titán! Ante cuyos ojos inmortales
los sufrimientos de la humanidad,
vistos en su triste realidad,
no eran como las cosas que los dioses desprecian.
Un callado e intenso sufrimiento;
la roca, el buitre, y la cadena,
todo lo que el soberbio puede sentir de dolor,
la agonía que ver no deja,
la asfixiante sensación del infortunio,
que no habla sino en su soledad,
y luego es celosa, a menos que el cielo
posea un oyente, no suspirará
hasta que su voz eco no tenga.

II

¡Titán! La lucha te otorgaron
entre el sufrimiento y la voluntad,
que torturan cuando no pueden matar;
y el cielo inexorable,
y la sorda tiranía del destino,
el dominante principio del odio,
que para su placer crea
las cosas que pueden aniquilar,
te negaron hasta la dádiva de morir:
el desdichado don de la eternidad
era tuyo y bien lo has soportado.
Todo lo que Júpiter tonante te arrancó
no fue sino la amenaza que le devolvió
los tormentos de su tortura:
el destino muy bien previste,
pero no se lo dijiste para aplacarle;
y en tu silencio estuvo su sentencia,
y en su alma un vano arrepentimiento,
y un temor malvado tan mal disimulado,
que en su mano temblaron los rayos.

III

Tu crimen divino fue ser bondadoso,
el hacer con tus preceptos menor
la suma de las desventuras humanas,
y el fortalecer al hombre con su propia mente;
pero confundidos como tú fuiste desde las alturas,
aún en tu paciente energía,
en la resistencia y en la repulsa,
de tu espíritu impenetrable,
que ni tierra ni cielo pudieron agitar,
una poderosa lección heredamos:
tú eres un símbolo y un signo
para los mortales de su destino y su fuerza;
como tú, el hombre es en parte divino,
una corriente turbulenta de fuente pura;
y el hombre en parte puede prever
su propio destino fúnebre;
su desventura y su resistencia,
y su triste existencia sin aliados:
a la que su espíritu puede oponerse
y equipararse a todos sus desastres,
y a una firme voluntad y a un hondo sentido,
que hasta en la tortura capaz es de divisar
su propia recompensa concentrada,
triunfante cuando se atreve a tal desafío,
y haciendo de la muerte una victoria.

Diodati, julio de 1816
Extraído de:

Lord Byron: Poemas escogidos
Editorial Visor Libros, 2006
Versión en inglés: PROMETHEUS
by: George Gordon (Lord) Byron (1788-1824)
 
ITAN! to whose immortal eyes
The sufferings of mortality,
  Seen in their sad reality,
Were not as things that gods despise;
  What was thy pity's recompense?
  A silent suffering, and intense;
  The rock, the vulture, and the chain,
  All that the proud can feel of pain,
  The agony they do not show,
  The suffocating sense of woe,
  Which speaks but in its loneliness,
  And then is jealous lest the sky
  Should have a listener, nor will sigh
  Until its voice is echoless.
 
  Titan! to thee the strife was given
Between the suffering and the will,
  Which torture where they cannot kill;
  And the inexorable Heaven,
And the deaf tyranny of Fate,
  The ruling principle of Hate,
  Which for its pleasure doth create
  The things it may annihilate,
  Refus'd thee even the boon to die:
  The wretched gift Eternity
  Was thine--and thou hast borne it well.
  All that the Thunderer wrung from thee
  Was but the menace which flung back
  On him the torments of thy rack;
The fate thou didst so well foresee,
  But would not to appease him tell;
  And in thy Silence was his Sentence,
  And in his Soul a vain repentance,
  And evil dread so ill dissembled, 
 That in his hand the lightnings trembled.
 
  Thy Godlike crime was to be kind,
  To render with thy precepts less
  The sum of human wretchedness,
  And strengthen Man with his own mind;
  But baffled as thou wert from high,
  Still in thy patient energy,
  In the endurance, and repulse
  Of thine impenetrable Spirit,
  Which Earth and Heaven could not convulse,
  A mighty lesson we inherit:
  Thou art a symbol and a sign
  To Mortals of their fate and force;
  Like thee, Man is in part divine,
  A troubled stream from a pure source;
  And Man in portions can foresee
  His own funereal destiny;
His wretchedness, and his resistance,
  And his sad unallied existence:
To which his Spirit may oppose
  Itself--and equal to all woes,
  And a firm will, and a deep sense,
Which even in torture can descry
Its own concenter'd recompense,
  Triumphant where it dares defy,
And making Death a Victory.



ORIENTACIONES PARA EL COMENTARIO: Este poema, pero sólo la estrofa primera cayó el año 2009-10 en la PAEG. He preferido el poema completo para que tengáis un conocimiento pleno del poema. Os pongo las mismas orientaciones que en ese caso. YA sabéis: no son preguntas, sólo pistas os pueden guiar en el comentario.
1. ¿ En qué se percibe el Romanticismo?
2. La figura de prometeo, su origen y su simbolismo.
3. ¿ conoces algún poema de Unamuno con este tema?
4. Esta la añado yo:  puedes relacionarla con alguna  otra obra de poetas románticos  como Göethe, MAry Shelly... con la misma temática. De hecho esta última tituló su gran nopvela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo.

3 comentarios:

Adina Ceti dijo...

Este poema es de George Byron más conocido como Lord Byron que fue un romántico ingles bastante preciado por la versatilidad de sus poemas. En lo pleno de su alocada vida, con tan solo 28 años fue cuando escribió esta magnifica obra de Prometeo que es un símbolo de lo tradicional pero a la vez de amor hacia la humanidad, revelamiento, resistencia ... que se puede ver en los versos en el momento en el que nombra el encadenamiento a la roca y la tortura por el buitre. Hoy en día se podría interpretar como unas locas ganas de hacer lo correcto aun que eso parece que vaya en contra las normas o de algunos que marcan lo que es la sociedad, lo bueno, lo malo o cualquier tendencia parecida.

El ideal romántico se puede distinguir con facilidad. Los románticos eran fervientes amantes de la mitología que la entendían como un cumulo de innumerables experiencias acumuladas por los seres humanos algunas más que otras como en la otra de Prometeo destacables por su rebeldía símbolo de revelación contra la sociedad y todo pensamiento cerrado.

Pero Byron no fue uno de los únicos en escribir sobre Prometeo y analizar su complejidad más allá del mito. Uno de los otros poetas conocido para nosotros, Miguel de Unamuno. Él se identifica con un tipo de Prometeo totalmente distinto al de Byros. Unamuno ve la representación de la conciencia del hombre y su afán de conocimiento ademas de la búsqueda de la inmortalidad. El buitre para el es como la avaricia y la insaciable necesidad devorando las entrañas para sublevar a la razón y como consecuencia inconsciente no conseguir la dicha inmortalidad estableciendo así un enfrentamiento entre ambas figuras. La conciencia y el afán contra la avaricia y la insaciable necesidad. Por tanto otros como Johann Wolfgang von Goethe, Thomas Kibble Hervey, Percy Shelly e incluso Mary Shelly con Frankenstein (una obra en la que vemos una similitud entre Victor y Prometeo identificados los dos comos creadores de unos seres llenos de desgracias) han tenido una interpretación variable de Prometeo o de cualquier figura mitológica acercándolo a su terreno.

Beethoven también lo hizo con su otra musical “Die Geschöpfe des Prometheus” o Dirck van Baburen y José Clemente Orozco en distintas épocas, con interpretaciones alejadas de la literatura pero parecidas pues hablan por si solas.

Die Geschöpfe des Prometheus: http://www.youtube.com/watch?v=kPEhtwVIft4
Dirck van Baburen: http://3.bp.blogspot.com/_-IMlwmqzReM/SZvmaJ9Z1RI/AAAAAAAAAD8/zZszriEmTXw/s320/suelo.jpg
José Clemente Orozco: http://images.artnet.com/WebServices/picture.aspx?date=20031119&catalog=17642&gallery=111558&lot=00007&filetype=2



Me hice un lío horroroso. A ver como ha salido.

Denis dijo...

Ahora, después de leer el comentario de Adina me atrevo yo también a comentar un poco. Disculpas por la tardanza.
El Romanticismo en este poema se puede notar en ese intento de romper las normas que caracteriza al romántico. En este caso podemos ver a Prometeo que se nos presenta como un dios o semidiós que rompe las normas impuestas por los dioses acercándose a la humanidad. Es una muestra de amor de un semidiós hacia la humanidad y quizá hasta poner en su perspectiva al ser humano por encima de los dioses o más bien dar a los humanos lo que es de los dioses.
Los dioses, por lo que hizo, le impusieron el castigo de estar atado a una piedra y que un buitre se comiera su hígado cada día ya que al ser Prometeo inmortal le volvería a crecer por la noche. Quizá este castigo que los dioses ponen al que dio el fuego de los dioses a la humanidad sea porque le dio el poder a la humanidad de ser tan o más fuerte que los dioses, de hacer lo que los dioses hacían, y hacer que los humanos tengan la oportunidad de acceder a las verdades de los dioses. Pero, digamos, este es el mito griego; lo que en este poema se hace no es mostrar el deseo de la humanidad de recibir el fuego de los dioses sino el deseo de Prometeo de concederle a la humanidad ese privilegio por capricho o por amor hacia la humanidad no por ser perfecta sino de poder perfeccionarse cada día, es decir, posiblemente porque le pareciera que el mundo de los dioses fuera un aburrimiento ya que siempre cada uno de los dioses tiene las misma características y se dedica a hacer lo mismo y eso es lo que al romántico que en este caso se ve reflejado en Prometeo le parece monótono así que decide conceder el fuego de los dioses a la humanidad que nunca es perfecta pero sabe que siempre va a intentar perfeccionarse.
De momento solo esto. Si luego se me ocurre alguna relación que pueda hacer entre Prometeo y Fausto o Frankenstein entraré a hacerla.
Siento, otra vez, la tardanza.
Un saludo.

Daniel dijo...

El Romanticismo se ve plasmado en la actitud de Prometeo. El titán se deja llevar por sus sentimientos, por lo que entiende como su deber, y da la luz a los hombres. Hace valer su voluntad, desacata el mandato de los dioses y hace imperativo su deseo propio y subjetivo. Esto le supone una condena eterna, soportando sobre sus hombros el peso casi insostenible de una roca gigantesca que está atada a su cuerpo por medio de una cadena y le impide huir o zafarse del buitre que le devora. No obstante, esta situación de derrota, humillante, es un símbolo de victoria en el poema, pues Prometeo desechó la palabra de los dioses e impuso su voluntad y su valor.
El origen de Prometeo está en la cultura mítica antigua griega. Inicialmente, simboliza el nacimiento de los hombres como especie dominante en el mundo y el desacato y el castigo divino. Este mito adquiere un carácter de rebeldía, fortaleza y voluntad en el Romanticismo, siendo un tema recurrente y característico del movimiento. En este período Prometeo vuelve a recuperar, casi, ese sentido de mito que tuvo en origen, al convertirse en un icono del Romanticismo, constatable en obras culmen como el Frankestein de Mary Shelley.
Posteriormente a esta época, el tema de Prometeo como figura literaria continúa siendo una mena que se pica asiduamente. En nuestra literatura española, encontramos a final y a principios de siglo al Prometeo de Unamuno, que es un símbolo más de la reflexión, del pensamiento y de la introspección, plasmado en varias composiciones del autor. Este soneto es una de ellas:

" Este buitre voraz de ceño torvo,
que me devora las entrañas fiero
y es mi único constante compañero,
labra mis penas con su pico corvo.

El día que le toque el postrer sorbo
apurar de mi negra sangre quiero
que me dejéis con él, solo y señero,
un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía,
mientras él mi último despojo traga,
sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga
sin esta presa que satisfacía
el hambre atroz que nunca se le apaga."

 
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